La Creación Colectiva

Los grandes bailarines no son geniales por su técnica, son geniales por su pasión.” –  Martha Graham

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Desde que empecé a conocer el arte comunitario, lo que más me ha intrigado es cómo se trabaja la creación colectiva. ¿Cómo es posible coordinar grupos tan grandes y cómo consiguen los no profesionales cosas tan maravillosas sin apenas conocimientos de técnica?

A esto le daba vueltas en noviembre cuando descubrí el taller Movimiento, expresión y creación que impartía Chevi Muraday dentro de las actividades organizadas por el DAM. El taller consistía en 4 días intensivos en los que experimentar con el movimiento del cuerpo y terminaba con la muestra de una creación colectiva. Casi sin pensarlo, me apunté.

Mi experiencia con la danza es muy diferente a todo lo relacionado con el arte comunitario y la creación colectiva. En ballet clásico, si tienes suerte, tienes un maestro que te transmite su pasión por el movimiento y te enseña la técnica necesaria para que tu cuerpo pueda canalizar y expresar todo eso que te recorre por dentro. Bailas algo que alguien ha montado y te dice cómo hacerlo, te transforma por sí solo y lleva una parte de ti, pero no surge de tu propio sentimiento.

La creación colectiva es aquella creada por un grupo, que no firma un autor sino un colectivo de creadores como resultado de su colaboración. Es un sistema de trabajo inherente al hecho mismo del proceso de creación, proceso cuyo objetivo es unir varias voces para mostrar una inquietud común en forma de montaje.

En este tipo de creaciones, el papel del autor/coreógrafo es más la de “facilitador”, ya que trabaja como catalizador de la sesión y del equipo, ayudándoles a sacar lo que cada uno lleva dentro y a darle un sentido y una coherencia.

Al empezar cada sesión, se trabaja el cuerpo, el relajamiento muscular, ejercicios gestuales y vocales y poco a poco se va creado un clima en el que el grupo se encuentra listo para trabajar, tanto física como anímicamente. La metodología de la creación colectiva tiene una ética de trabajo basada en la solidaridad, la colaboración y el respeto mutuo. Es fundamental que se genere un ambiente de confianza, ya que al trabajar desde lo que nos mueve por dentro, nos sentimos muy expuestos. Una vez allí te das cuenta de que la honestidad y la generosidad son los engranajes que hacen que todo esto funcione.

La Creación Colectiva como Método

El método de la creación colectiva surgió en los años 60 con el objetivo de visibilizar una situación de injusticia o de incomodidad social. En el ámbito de la lengua castellana, sobresalen las propuestas de dramaturgos como William Layton y Enrique Buenaventura.

El método de Buenaventura consiste en perfeccionar improvisaciones grupales que parten de un tema elegido con anterioridad. Las figuras del autor y el director quedan sometidas a la creatividad improvisada y reconstruida del grupo.

Cuando hablamos de danza moderna y creación colectiva, es absolutamente necesario hablar de Merce Cunningham. Este aventajado alumno de Marta Graham, no sólo prescinde de la narrativa sino que también lo hace de la relación tradicional del bailarín con el espacio, la música, el tiempo, la escenografía y los otros intérpretes. El músico y el coreógrafo trabajan de forma independiente, siguiendo unas pautas comunes, para después juntar las dos creaciones.

A medida que van surgiendo, las ideas y las improvisaciones se van registrando de forma escrita o grabada para poder después trabajar sobre ellas y perfeccionarlas. Esto nos sirve para tener una estructura alrededor de la que trabajar. Fijamos unas pautas básicas de trabajo sobre las que la obra va surgiendo y que permite esa libertad creativa incluso en la propia muestra final.

Después de mi experiencia, soy una fan convencida del proceso. He de reconocer que siempre me ha gustado más el trabajo de clase que las representaciones, por esa energía que se genera, que te arrastra y te mueve. Chevi nos decía que somos átomos que se mueven en el espacio por las fuerzas de atracción, que se expanden por todas las superficies posibles, se acercan, se alejan… y de repente te obligan a parar e interactuar con otro.

Lo increíble de este método es la fuerza que te da. Ese espacio de confianza, tranquilidad y honestidad te acompaña después, haciéndote consciente de la fuerza que hay dentro de ti y que todo es más fácil cuando lo haces en grupo.

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